En Bolivia, las principales naciones étnicas son la quechua y la aymara, cuyos procesos históricos de organización política y movilización han tenido una influencia determinante en la configuración del Estado. Tradicionalmente, ambas han sido identificadas dentro de la categoría regional de collas; sin embargo, esta denominación no constituye una identidad homogénea, sino una categoría geográfica y sociopolítica que engloba una gran diversidad de pueblos y experiencias históricas.
La historia republicana ha estado marcada por profundas tensiones en torno a la construcción de la nación. Autores como Fernando Untoja y Pedro Portugal sostienen que el país ha enfrentado una permanente dificultad para consolidar un proyecto nacional inclusivo, debido a la persistencia de fracturas étnicas, regionales y sociales. Estas dicotomías —expresadas históricamente en categorías como “blancos” e “indios”— han reproducido relaciones de dominación sustentadas en el racismo y la exclusión, obstaculizando la construcción de una ciudadanía plenamente integrada y de un desarrollo nacional compartido.