La Educación de Calidad, entre otros, tiene que ver con tres elementos complementarios: el Perfil de País que se precisa construir; el Perfil de ciudadano que se requiere para lograr el país que se desea y el Perfil del Profesor que debe facilitar la formación del nuevo ciudadano. Por lo dicho, el Estado debe tener claridad y precisión en el Conjunto de Capacidades del Profesor Boliviano, formador del nuevo hombre boliviano; por esa razón, ese Profesional, debe ser de los mejores ciudadanos con que cuenta el país, debe ser el más cualificado, porque en su tarea está la posibilidad de contar con los ciudadanos mejor formados; por lo tanto, no cualquier ciudadano puede ejercer el rol de profesor, porque este rol debe estar reservado para los mejores bolivianos.
Semejante desafío, obliga a que la selección de postulantes a profesores tiene que ser minuciosa, exigente, técnica y de alta calidad; se debe dejar de lado la selección por cupos culturales, étnicos, raciales, regionales y otros; solo los mejores hombres y mujeres, pueden ser candidatos a profesores; ciudadanos que tengan altos rendimientos en comunicación y razonamiento lógico matemático, deben ser expertos en el manejo del Español, tener buena dicción, expresión, redacción, lectura, comprensión y creación; tener alto desarrollo de capacidades para la utilización de las matemáticas, la solución de problemas y el razonamiento lógico. Los candidatos a profesores, deben tener bases sólidas de ciudadano con: cultura democrática, cultura saludable, cultura de la Preservación y Sostenibilidad, cultura económica y cultura virtual.
El proceso de Formación de los Profesores para el Cambio Educativo, exige nuevas Universidades Pedagógicas, estructuradas científicamente y con los mejores Profesionales Universitarios en las diferentes áreas; si es necesario, traer profesionales expertos en educación de otros países donde se tengan experiencias exitosas en Educación; Universidades con un currículo basado en Competencias para el ejercicio docente y con procesos científicos y exigentes de evaluación. Los profesionales formados en las nuevas Universidades Pedagógicas, tienen que ser un testimonio de alta calidad humana y profesional, que jerarquicen la Profesión en Educación, profesionales que con su acción recuperen el Respeto y la Valoración de la Profesión Docente, deben ser Profesionales altamente COMPETENTES en:
Procesos educativos que desarrollen CAPACIDADES en los estudiantes, que sean pertinentes a las Necesidades de Desarrollo del País y a las Necesidades de Aprendizaje de los Estudiantes, para lo cual deben tener conocimientos generales suficientes para realizar análisis de realidad y proyecciones sociales.
Contar con conocimientos, destrezas y actitudes, para desarrollar Experiencias de Aprendizaje en las que el estudiante APRENDA A APRENDER.
Ser diestros en el desarrollo de capacidades de las competencias de la ATENCIÓN y la MEMORIA, en sus más complejas comprensiones. La atención tiene que ver con la motivación, la observación, la organización y el orden o planificación. La memoria, tiene que ver con la repetición de la información, la comprensión de la información; la utilidad de la información, la aplicación de la información y la evaluación.
Profesores capacitados para acompañar a los estudiantes en sus Experiencias de Aprendizaje que los forme para SER COMPETENTES EN LA VIDA, interactuar con la realidad vertiginosamente cambiante, estar preparado para un mañana incierto y desafiante; capaz de asombrarse de las nuevas realidades, capaz de hacerse preguntas, plantear y resolver problemas.
Profesores capaces de personalizar los aprendizajes, planteando planes de aprendizaje personalizado a cada estudiante, sabiendo que nunca existe dos personas iguales, para que sean capaces de compartir sus conocimientos, servir a su sociedad y SER CAPACES DE INTERACTUAR CON PERSONAS DIFERENTES.
Profesores capaces de plantear Experiencias de Aprendizaje, que desarrollen capacidades multilingües, mediante aprendizajes interdisciplinares y contextualizados, con base en la investigación, la experimentación y el desarrollo de destrezas del PENSAMIENTO CRÍTICO Y CREATIVO.
Profesores diestros en sistemas de evaluación, autoevaluación, evaluación de pares (feeedback), seguimiento y ajuste de contenido, con base en evidencias objetivas del progreso del estudiante.
Uno de los desafíos para el profesor, en esta nueva era educativa, tiene que ver con el desarrollo de las capacidades del estudiante, para que Sea un Ciudadano con Cultura Virtual, que haya incorporado en su perfil personal todas las capacidades para conocer, comprender y manejar las TICs, como herramientas, como medios para desarrollar mejor sus procesos de vida. Las tecnologías son algo irrenunciable en la educación actual, por lo que los profesores, debe tener cultura virtual, para utilizar con destreza las nuevas tecnologías en el desarrollo de las Experiencias de Aprendizaje.
El Profesores del Cambio Educativo, que forme ciudadanos que sean capaces de construir la Bolivia Próspera, Vigente, Competitiva en el mundo globalizado del siglo XXI; tiene que ser un profesional que conozca, entienda y proyecte el Contexto, en el que se desarrollan los aprendizajes; que sea experto en la detección de las Experiencias de aprendizaje con las que llegan a la escuela los estudiantes; ser diestro en el manejo de procesos de Reflexión, en los que el estudiante realice diálogos entre necesidades de aprendizaje y nuevos saberes; tener conocimiento y destrezas para acompañar a los estudiantes en la Acción en la que el estudiante aplique sus nuevos aprendizajes a la solución de sus necesidades y desafíos; finalmente, ser competente en la Evaluación de los Aprendizajes.
Por la importancia y gran significación del Rol de Profesor en el Estado Boliviano, la Formación Permanente de este Profesional y la Evaluación para sus permanencia en el Sistema Educativo, deben corresponder Procesos Científicos de Medición del Desempeño, que sea responsabilidad de profesionales cualificados y especializados, fuera de cualquier intromisión política, sindical y social; debe corresponder a sistemas de ponderación que motive la competencia profesional, la investigación y la innovación pedagógicas, donde la antigüedad deje de ser la única variable para la permanencia y superación económica.