Cuando todos suponíamos amanecer en la NUEVA BOLIVIA, después de los datos de la elección del 17 de agosto podemos sentir que BOLIVIA NO DESPEGA. No quisiéramos pensar que estos 200 AÑOS DE INDEPENDENCIA no sirvieron para nada y que los ciudadanos de hoy tenemos que continuar sometidos a la tiranía de las izquierdas que vergonzosamente no han aprendido nada y que siguen aferrándose al poder, no importa a cambio de cualquier consigna que los haga sentirse dueños de su verdad engañosa y que pese a sus desaciertos hoy unidos con el latrocinio quieren volver a gobernar.
No es necesario identificar a quienes están detrás de esta manipulación sin escrúpulos pues los conocemos desde el nefasto pasado político que les toco cuándo gobernaron, ni seguir haciendo mención a los ególatras que ya presentaron sus cuadros en la reunión de concertación con el gobierno que va de salida; sin embargo, se puede afirmar con contundencia que su falta de patriotismo por la Nueva Bolivia y su actitud irresponsable para con la totalidad el pueblo boliviano, será escrito en los libros de la historia como la concertación más negativa y dramática de esta segunda década del Siglo XXI y de la funesta y desastrosa conculcación de la libertad de nuestra gente, en este año de conmemoración del Bicentenario Patrio, lo que indiscutiblemente nos obligará a demandarlos ante los más altos tribunales de la indignación popular.
Veamos entonces cual es el escenario que debemos enfrentar en las próximas semanas previas a que los ciudadanos en el ejercicio de su derecho democrático decidan por el desastre y la continuidad o lo hagan por la esperanza y el futuro. Para entender mejor esta disyuntiva elegimos buscar una explicación en la “Teoría del Caos que es un concepto fascinante que se refiere a la sensibilidad extrema de ciertos sistemas dinámicos a las condiciones iniciales. En otras palabras, pequeños cambios en las condiciones iniciales pueden llevar a resultados muy diferentes y aparentemente aleatorios.” (AI) Asimismo, el divulgador científico Brian Clegg en su libro “El caos cotidiano” escribe y “aclara la diferencia entre “caos” y “complejidad”. Palabras qué en nuestra vida cotidiana, en ocasiones, se emplean como sinónimos, pero en matemáticas tienen significados que implican características particulares”.
Brian Clegg dice: “en la escuela no nos enseñan nada sobre caos y complejidad. Desgraciadamente la ciencia es demasiado reduccionista (descompone algo complicado en componentes para estudiar cómo funciona). Las dos teorías hermanas del caos y la complejidad nos ayudan a comprender un sistema con múltiples componentes que interactúan (el clima, por ejemplo, el cuerpo humano o el mercado de valores) significa lidiar con dos factores: el caos y la complejidad. Si no entendemos estos dos temas esenciales, no podemos entender el mundo real. Los sistemas caóticos no son algo ajeno a nuestras vidas. ¿Algunos ejemplos del autor? el mercado de valores, LA POLÍTICA, las listas de éxitos, la meteorología o el tambaleante Millennium Bridge de Londres.”
Precisamente es posible formular una hipótesis sobre la política como un sistema caótico y analizar su complejidad para entender a que nos enfrentamos en la realidad, por ello revisemos que el concepto caos originado en el griego “significaba también abertura o abismo y, en cualquier caso, denotaba una carencia de estructura. El caos sembraba confusión y era una fuerza destructiva. No definía nada bueno. Por su parte el concepto matemático de complejidad es una especie de alter ego (aunque los sistemas caóticos pueden ser complejos). En un sistema complejo, la interacción de componentes aparentemente simples lleva a resultados que de otro modo no hubieran sido posibles. La complejidad es llevar al extremo la expresión «el todo, es más que la suma de sus partes». (Clegg pág.6)
Nuestra interpretación pasa entonces por establecer que estamos frente al caos que el populismo quiere continuar aplicando en la política de nuestro país, pero sabemos que si bien tienen un documento de propuesta es solo el orden inicial, representan el abismo al que quieren llevarnos. Muestran precisamente que no tienen estructura porque están conformados por los advenedizos de distintas corrientes de pensamiento y de acción y lo único que están generando es confusión y se constituyen en una fuerza destructiva para nuestra realidad nacional. El otro componente la complejidad, se interpreta como un Alter ego que según Winkipedia “es un segundo yo, que se cree es distinto de la personalidad normal u original de una persona.” Cuidado, este es el mayor peligro que se percibe.
Se ha pretendido mostrar una interpretación de un escenario que estamos enfrentando y que de hacerse realidad el riesgo país es inminente y este nos conducirá a un mayor desastre de esta patria grande. Esto implica que estamos frente a un gran desafío y por ello la responsabilidad es de todos porque el futuro lo construiremos todos, o lo destruiremos todos, los gobernantes como conductores y nosotros como actores que operan y/o controlan, porque de aquí en más nuestros roles deberán ser complementarios y no podremos tener marginados ni excluidos y quienes hemos actuado observando, analizando y proponiendo un cambio de actitud y un asumir nuestras decisiones con alto grado de responsabilidad, seremos los abanderados en este desafío.
Entendamos entonces que los 200 años de independencia serán por siempre el recordatorio del grito que lanzaron los patriotas por la libertad y que desde la historia nos están demando al menos ser consecuentes con su inicial propósito. Imposible de negarlo que nuestra trayectoria como país ha mostrado que tuvimos que soportar jornadas amargas para consolidar el legado de los revolucionarios y de los libertadores; por ello hoy estamos obligados a hacer conciencia del país que queremos, de la patria que buscamos, de la nacionalidad que pretendemos sostener y no podemos volver a equivocarnos, por eso confiamos que aplicando la teoría del caos, pequeños cambios que se implementen en todo el accionar sobre las condiciones iniciales (actuales) nos llevarán a resultados muy diferentes y renacerá la BOLIVIA DEL FUTURO.