La urgencia de construir un pacto de futuro con base en un centrismo fuerte y empoderado

Imagen generada con IA.
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La política boliviana contemporánea nos ha dejado una lección ineludible: gobernar desde un solo polo es un espejismo que, tarde o temprano, conduce, inevitablemente, al estancamiento y a tensiones extremas que finalmente solo traen pobreza y violencia. 

Estamos viendo cómo el presente proyecto político —o, quizá mejor, los gobernantes de turno— que en campaña parecían sostener una vocación de centro, rápidamente se dejaron seducir por los valores de la derecha “productiva” oriental, asumiendo erróneamente que el indigenismo andino-popular era una simple reliquia del pasado. Esta miopía política, sumada a las crisis de gestión y a la falta de equilibrio, genera debilidades que el otro extremo olfatea y aprovecha rápidamente (con astucia política y oscuros financiamientos) para sembrar el caos en el país.

 Sin embargo, la radiografía actual y el avance de los acontecimientos nos revelan que ambos extremos son cada vez más impopulares, por una u otra razón. La invisibilización de lo indígena-popular y el mito del “sueño americano” (así, muy a lo Tío Sam, muy blanquito, ultramoderno y millonario), alentados por varios sectores de la derecha boliviana, son en general un absurdo, y peor aún en un país como el nuestro.

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Castellanos Echazú Gustavo
Castellanos Echazú Gustavo

Comunicador social y cineasta