Bolivia es un país caracterizado por la inestabilidad y la violencia política. A pesar de ello, lo que sucede en la actualidad es inusitado: un presidente recientemente elegido es interpelado, a apenas seis meses de su posesión, por movimientos ciudadanos que exigen la renuncia a su cargo. Rodrigo Paz Pereira ganó las elecciones del año 2025 como candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC).
En la opinión de los analistas y según los resultados de los sondeos previos, apareció siempre como un postulante de menor importancia. Durante las dos décadas anteriores, el Movimiento al Socialismo (MAS) fue el partido hegemónico en Bolivia. No obstante, a partir de los conflictos del año 2019 —cuando el entonces presidente Evo Morales Ayma intentó ser reelegido—, esa fuerza política comenzó un declive que alcanzó su fase terminal en los comicios de 2025. Para los comicios del 2025, el MAS se presentó dividido: una fracción apoyó al candidato del MAS-IPSP, Carlos Eduardo Del Castillo Del Carpio, y otra promovió la candidatura de Andrónico Rodríguez bajo la sigla Alianza Popular. Las encuestas mostraron desde el principio una baja adhesión hacia ambas propuestas.
