La política boliviana contemporánea nos ha dejado una lección ineludible: gobernar desde un solo polo es un espejismo que, tarde o temprano, conduce, inevitablemente, al estancamiento y a tensiones extremas.
La política boliviana contemporánea nos ha dejado una lección ineludible: gobernar desde un solo polo es un espejismo que, tarde o temprano, conduce, inevitablemente, al estancamiento y a tensiones extremas.
Bolivia vive una coyuntura inédita: Rodrigo Paz Pereira, candidato sorpresivo del PDC, ganó las elecciones de 2025 contra todos los pronósticos y hoy enfrenta fuertes presiones ciudadanas para dejar el cargo apenas seis meses después de asumir.
La política boliviana contemporánea nos ha dejado una lección ineludible: gobernar desde un solo polo es un espejismo que, tarde o temprano, conduce, inevitablemente, al estancamiento y a tensiones extremas.
Bolivia parece atravesar una etapa de conflictividad más prolongada y estratégicamente administrada por distintos actores políticos y sociales, con mayores dificultades para encontrar salidas rápidas.
América Latina concentra más del 70% de los asesinatos de defensores de la tierra, con especial crudeza en Colombia, México, Brasil y Honduras. En ese contexto, las mujeres sostienen la esperanza al afirmar que los territorios son memoria e identidad